Quilates y leyes del oro: qué significa el número grabado en tu joya

En el interior del aro de casi cualquier anillo de oro hay un número diminuto: un «750», un «18K», a veces un «585». Casi todo el mundo sabe que tiene que ver con la calidad del oro, pero pocos sabrían decir qué mide exactamente ni por qué la escala llega hasta 24 y no hasta 100.

Merece la pena entenderlo, porque ese número es —junto al peso— lo único que determina cuánto vale la pieza el día que la vendas.

¿Qué son los quilates del oro?

Un quilate de ley —o «kilate», como se escribe a menudo— es una fracción: una veinticuatroava parte de la masa total de la pieza. Que un anillo sea de 18 quilates significa que, de cada 24 partes de metal que lo componen, 18 son oro puro y 6 son otros metales.

De ahí sale la fórmula para pasarlo a milésimas, que es como se expresa la ley en Europa:

milésimas = quilates ÷ 24 × 1.000

En el caso más habitual: 18 ÷ 24 × 1.000 = 750 milésimas. Un 75 % de oro puro.

Dos ideas conviene fijarlas ya. El quilate no es un peso, es una proporción: un anillo de 18k y un collar de 18k tienen la misma ley aunque uno pese 3 gramos y el otro 40. Y solo se usa para el oro: la plata se mide siempre en milésimas —999, 925, 916, 800— y nunca verás una cubertería «de 18 quilates».

El oro se alea porque en estado puro es tan blando que se marca y se deforma con facilidad. El cobre, la plata o el paladio le dan la dureza y la resistencia al desgaste que necesita una pieza de uso diario.

¿Por qué el oro se mide sobre 24?

La palabra viene del griego kerátion, «cuernecito»: la semilla del algarrobo que se usaba como contrapeso para pesar oro en los mercados del Mediterráneo. El 24 es herencia romana: hacia el año 309 Constantino acuñó el sólido, una moneda de oro que pesaba exactamente 24 de esas semillas, y desde entonces 24 significa oro puro. El quilate de las gemas siguió otro camino y quedó fijado en 0,2 gramos exactos en 1907. Por eso las dos cosas se llaman igual y miden cosas distintas: el de un diamante es un peso; el del oro, una proporción.

Tabla de quilates a milésimas: 750, 585 y 375

QuilatesMilésimas% oroUso habitual
24k999‰99,9 %Lingotes y monedas de inversión modernas (Maple Leaf, Filarmónica). No se usa en joyería.
22k916‰91,6 %Monedas de inversión británicas y de su tradición (Soberano, Krugerrand, American Eagle) y joyería india.
18k750‰75 %Joyería fina. La primera ley española y la más común aquí.
14k585‰58,5 %Joyería comercial. La segunda ley española.
9k375‰37,5 %Joyería de precio bajo. Estándar en Reino Unido e Irlanda.

La cuenta, sin embargo, no cuadra del todo: 14 ÷ 24 × 1.000 no da 585, da 583,3, y 22 quilates no dan 916, sino 916,6. El 585 y el 916 no salen de la fórmula, sino de la lista de leyes que reconoce la norma española; la explicación habitual es que el fabricante ajusta la aleación un poco por encima del valor teórico para no quedarse corto.

Punzón 585 en el reverso de un colgante de oro blanco
Colgante de oro blanco con el punzón de ley 585 en el reverso. El color no cambia la ley: es oro de 14 quilates, no plata. El tono blanco lo dan los metales de la aleación.

La ley y el color son independientes. Un anillo de 18 quilates puede ser amarillo, blanco o rosa y en los tres casos vale lo mismo, porque lleva el mismo oro dentro. De qué está hecho cada color, y qué ley se usa en cada país, lo tienes en nuestro artículo sobre los colores del oro.

¿Qué ley de oro es mejor?

Depende de para qué. Más quilates es más oro, pero no mejor joya: el oro de 24 quilates es tan blando que un anillo se deformaría en el bolsillo y una garra de engaste no sujetaría la piedra. Por eso el oro puro se reserva a lingotes y monedas, donde nada lo somete a roce, y la joyería se hace con aleaciones. El 18 quilates es el punto de equilibrio que ha adoptado casi toda la joyería fina: bastante oro para que la pieza tenga valor y bastante aleación para que aguante años de uso diario.

Si la pregunta es cuál conviene más a la hora de venderlo, la respuesta es más sencilla: el que tengas. No se paga mejor una ley que otra, se paga lo que cada pieza contiene. Una joya de 18 quilates vale más que una de 14 del mismo peso porque lleva más oro dentro, no porque el 18 esté mejor considerado.

¿Dónde se usa cada ley?

En la práctica, casi todo el oro que hay en las casas españolas es de 18 quilates. Durante décadas fue lo único que se vendía aquí: las alianzas, las cadenas de comunión, la joyería de toda la vida. El 14 y el 9 quilates no empezaron a verse de forma habitual en los escaparates españoles hasta bien entrados los años 2010, cuando la subida del precio del oro obligó a las joyerías a ofrecer piezas asequibles bajando la ley. Así que una pieza de 9 quilates anterior a esos años rara vez salió de un taller de aquí: el 375 es legal en España, pero es el estándar británico e irlandés, y suele llegar por una herencia o de un viaje.

Fuera de aquí cada ley tiene su geografía. El 18 quilates domina también en Francia e Italia. El 14 es el estándar de la joyería alemana, estadounidense y canadiense —allí se vende además mucho 10 quilates, 417 milésimas— y el de casi toda Europa del Este: en la URSS esa misma ley se marcaba como 583, no 585, norma desde 1927, y Rusia no se alineó con el 585 internacional hasta 1994. Así que un anillo marcado 583 es casi con seguridad soviético.

Con las monedas hay un matiz que despista a mucha gente. El soberano británico, el Krugerrand y el American Eagle son de 22 quilates, 916 milésimas: es el crown gold, el estándar con el que Inglaterra acuñó durante siglos y que heredaron sus antiguas colonias. En cambio el napoleón de 20 francos, el vreneli suizo, las 25 pesetas de Alfonso XII o el centenario mexicano de 50 pesos son de 900 milésimas, que en quilates son 21,6: el estándar continental que fijó la Unión Monetaria Latina en 1865. Los dos nacieron para lo mismo, alear el oro con cobre para que la moneda aguantara años de bolsillo, pero no son intercambiables: a igualdad de peso, la británica lleva un 1,9 % más de oro fino que la continental. Las monedas de inversión se valoran como monedas y no al peso, pero si echas la cuenta con una en la mano, usa su ley y no la de la de al lado.

¿Qué significa el número grabado en tu joya?

Marcar la ley en milésimas no es una rareza española: es el estándar en Europa y en la mayor parte del mundo. Los quilates sobreviven sobre todo en el mercado estadounidense y en la conversación de todos los días, pero en el punzón de una pieza europea lo que verás es un número de tres cifras: un «750» o un «585», no un «18K». Aquí lo regula la Ley 17/1985, que reconoce cinco leyes para el oro —999, 916, 750, 585 y 375 milésimas— y ninguna admite tolerancia a la baja: una pieza marcada como 585 debe contener 585 milésimas de oro o más. Las marcas obligatorias y el punzón de garantía los desarrolla su reglamento, el Real Decreto 197/1988. Van grabadas donde menos se ven: el interior del aro, la lengüeta del cierre, el reverso de un colgante.

Punzón 750 en la chapa junto al cierre de una cadena de oro

Dos advertencias. Hay piezas marcadas con un número de quilates que no son oro macizo, sino un recubrimiento sobre otro metal, y ahí la diferencia de valor no se cuenta en porcentajes sino en múltiplos. Y el punzón tampoco es prueba: se falsifica, y hay piezas antiguas sin marcar que son oro bueno. Por eso la ley se comprueba con ensayo: la piedra de toque y el ácido, la densidad, o la fluorescencia de rayos X, que lee la composición del metal sin dañar la pieza. En La Casa de l’Or esa comprobación se hace siempre delante del cliente.

¿Cuánto vale tu oro según sus quilates?

Cuando vendes oro no vendes la joya: vendes el oro fino que contiene. La cuenta siempre tiene la misma forma:

gramos de la pieza × ley (en tanto por uno) × precio del gramo de oro fino

La ley grabada es el punto de partida, no el final. En una pieza real hay peso que no es oro: soldaduras, cierres, muelles, piedras, suciedad de años. La valoración se hace sobre el metal comprobado en el momento, no sobre el grabado; los costes que separan ese metal del precio de la cotización los detallamos en dónde pagan mejor el oro.

Dicho eso, la ley marca la diferencia de entrada. Diez gramos de una cadena de 18 quilates contienen 7,5 gramos de oro puro; diez gramos de una de 14, 5,85. Mismo peso en la balanza, distinta cantidad de oro dentro: para igualar esos 10 gramos de 18 quilates harían falta casi 13 de 14.

De ahí sale el error más común al comparar ofertas: mirar el precio por gramo sin preguntar de qué ley se habla. «Te pagan 40 € el gramo» no significa nada si no se aclara si es por gramo de 18 quilates, de 14 o de oro fino. Son tres cifras muy distintas.

Los pasos prácticos antes de vender están en nuestra Guía para vender joyas, y en la página de compra de oro tienes lo que pagamos hoy por cada ley.

¿No sabes de qué ley son tus joyas?

En La Casa de l’Or (C/ Sant Eusebi 25, Barcelona) verificamos la ley de cada pieza delante de ti antes de pesarla y hacerte una oferta. Si quieres una idea previa, en nuestra página de compro oro tienes una calculadora: eliges la ley y pones los gramos. Y si no sabes qué ley son tus joyas, tráelas y lo miramos, sin cita y sin compromiso. También puedes escribirnos por WhatsApp o llamarnos al 931 773 033.

La Casa de l’Or. Fuentes: Ley 17/1985, de 1 de julio, sobre objetos fabricados con metales preciosos, y Real Decreto 197/1988 que aprueba su reglamento (BOE); Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, voz «quilate», 23.ª edición; Lindsay A. Turnbull et al., «Seed size variability: from carob to carats», Biology Letters, The Royal Society (2006); Conferencia General de Pesas y Medidas, IV reunión (1907), definición del quilate métrico.



Tasación gratuita y pago inmediato

C/ Sant Eusebi 25, 08006 Barcelona · L–J 10:00–14:00h y 16:30–20:00h · V 10:00–14:00h y 16:30–18:30h

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