¿Qué pasa con las piedras de tus joyas cuando las vendes?

Esta es una de las preguntas que más nos hacen cuando alguien entra con un anillo o un colgante. Y tiene todo el sentido, porque hay mucha confusión sobre el tema.

La respuesta corta: nosotros compramos el oro. Las piedras no.

Pero hay mucho más que decir sobre qué vale qué, qué hacemos con ellas y qué opciones tienes. Vamos por partes.

Piedras preciosas y semipreciosas: no todo brilla igual

Las piedras preciosas clásicas son solo cuatro: diamante (brillante), rubí, zafiro y esmeralda. Todo lo demás son piedras semipreciosas, que es una categoría enorme con cosas muy distintas entre sí.

Entre las semipreciosas más habituales en joyería están:

Piedras preciosas y semipreciosas sueltas: rubí, esmeralda, zafiro, amatista, aguamarina, citrino

  • Amatista — ese morado violeta que sale mucho en anillos de abuela
  • Topacio — azul cielo o amarillo dorado, según el tratamiento
  • Aguamarina — azul muy suave, casi transparente
  • Granate — rojo oscuro, aunque también los hay verdes y naranjas
  • Peridoto — verde lima, bastante característico
  • Citrino — amarillo anaranjado, a veces lo confunden con topacio
  • Turmalina — de todos los colores: rosa, verde, negro…
  • Ópalo — ese efecto multicolor iridiscente
  • Lapislázuli — azul intenso con las manchas doradas de pirita
  • Cuarzo rosa — rosa pálido, muy de moda en los años 80 y 90
  • Turquesa — azul verdoso, muy usada en joyería étnica y vintage
  • Cornalina — naranja rojizo, frecuente en piezas antiguas

¿Qué hace que una piedra tenga valor de verdad en el mercado? Básicamente tres cosas: que sea grande, que sea natural y que tenga un certificado de laboratorio que lo confirme. Sin esas tres cosas juntas, da igual que sea un rubí o una esmeralda — en el mercado secundario vale muy poco.

El mercado de las piedras hoy: peor de lo que mucha gente imagina

Aquí viene algo que conviene saber antes de llevarte una sorpresa.

El valor de las piedras ha caído mucho en los últimos años, sobre todo desde que la tecnología de laboratorio se democratizó. Hoy se fabrican diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas sintéticos que son química y visualmente idénticos a los naturales, y cuestan una fracción del precio dado que no hay que remover y cavar toneladas de roca para extraerlas. Esto ha hundido el mercado secundario de piedras naturales de calidad media-baja. Un diamante (brillante) de 0,3 quilates sin certificar que hace veinte años tenía cierto valor de reventa, hoy prácticamente no lo tiene. Nadie paga por una piedra natural mediocre cuando puede comprar una sintética perfecta por menos dinero.

La excepción son las piedras excepcionales: rubíes o zafiros birmanos no calentados con certificado GRS o Gübelin, esmeraldas colombianas sin aceitar, diamantes de más de un quilate bien certificados por GIA. Esas sí mantienen valor. Pero son una minoría muy pequeña del total de joyas que la gente tiene en casa.

Las piedras semipreciosas, con contadas excepciones, directamente no tienen valor de reventa como gemas sueltas. No es que no sean bonitas, es que el mercado no las absorbe a precios interesantes.

Qué hacemos nosotros con las piedras

Pinzas de joyero desmontando un brillante de un anillo de oro con engaste de grapas vacío

Como ya hemos dicho, no compramos piedras de ningún tipo. Pero sí gestionamos qué pasa con ellas, y hay varias situaciones posibles.

Si el montaje lo permite y la piedra tiene tamaño suficiente, la desclavamos nosotros en el momento, delante tuyo. Es lo habitual con montajes de grapas, donde la piedra queda accesible. Te la entregamos y haces con ella lo que quieras — guardarla, llevarla a un gemólogo, lo que sea.

Si el montaje es enrasado — la piedra embutida en el metal al ras — nosotros solos no podemos sacarla sin riesgo de romperla. Si quieres conservarla te ofrecemos un servicio de clavador profesional subcontratado. El proceso es sencillo: cerramos la operación de compra del oro, mandamos las piezas al clavador y te avisamos cuando estén listas, normalmente en unos dos días. El coste está entre 10 y 30€ según la cantidad de piedras a desclavar.

Si no quieres las piedras — porque son pequeñas, porque no tienen valor, porque no te interesa — las descontamos del pesaje. Tenemos piedras modelo de distintos tamaños para calcular el equivalente en peso y que el precio sea completamente justo.

En resumen

Cuando traes una joya con piedras pasa básicamente esto:

  1. El oro se valora y se pesa, descontando siempre el peso de las piedras
  2. Si son grandes y el montaje lo permite, las desclavamos en el momento
  3. Si no se pueden desclavar in situ y quieres conservarlas: clavador subcontratado, dos días, entre 10 y 30€
  4. Si no te interesan las piedras, se descuenta su peso y listo
  5. En ningún caso compramos las piedras — eso queda completamente fuera de nuestro negocio

Si tienes una joya con piedras grandes y no sabes si pueden valer algo, lo más sensato es que un gemólogo certificado la valore por separado antes de decidir nada. Nosotros podemos orientarte, pero no somos gemólogos.

¿Tienes joyas con piedras y quieres saber qué vale el oro? Visítanos en C/ Sant Eusebi 25 de Barcelona, sin cita. O escríbenos por WhatsApp o llámanos al 931 773 033.

La Casa de l’Or. Fuentes: Gemological Institute of America (GIA), GRS Gemresearch Swisslab, Gübelin Gem Lab.



Tasación gratuita y pago inmediato

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